viernes, 28 de enero de 2022

Diario de la 1ª clase teórica, 27/01/22, realizado por LUCÍA SÁNCHEZ PRADO

En la presentación de la asignatura “Didáctica General” que ha tenido lugar el 27 de enero se ha centrado en cómo será a lo largo del cuatrimestre. Nos ha sido proporcionado dos documentos a cada alumno/a. Esos dos documentos son las orientaciones metodológicas y el currículo asturiano de 2º ciclo infantil (Decreto 85/2008, de 3 de septiembre). 

En cuanto a los trabajos, sólo serán dos trabajos: uno individual y otro grupal. Por un lado, el trabajo grupal lo explicará el próximo día. Por otro lado, ha explicado, por encima, en cómo será el trabajo individual. Se trata de una unidad didáctica, la cual los/as alumnos/as tienen la libertad de escoger una temática que más le guste. Este trabajo es importante ya que nos permite adquirir conocimientos para una parte de las oposiciones de maestros/as. La fecha de entrega de ambos trabajos es el 23 de mayo y serán entregados en PDF en campus virtual. 

Habrá 4 tutorías obligatorias que se centrarán en las sugerencias que vaya comentado el profesor sobre cómo elaborar la unidad didáctica (trabajo individual). El profesor, en las prácticas, será el mediador y acompañante. Además, aportará los cables que sean necesarios en el caso de que alguien lo necesite. En las clases teóricas nos olvidamos de tomar apuntes. La asistencia no es obligatoria.

jueves, 27 de enero de 2022

Educación quiere endurecer el acceso para ser profesor con un examen especial

La ministra Pilar Alegría propone una prueba especial para evaluar las habilidades comunicativas y matemáticas para poder estudiar Magisterio

José Antonio Guerrero
JOSÉ ANTONIO GUERREROMadrid

El Gobierno quiere endurecer el acceso a la Universidad para ser profesor en colegios e institutos. El Ministerio de Educación, que dirige Pilar Alegría, estudia crear una prueba específica para poder entrar en la carrera de Magisterio que permita evaluar las habilidades matemáticas y comunicativas de los aspirantes a maestros. Esta medida figura en el documento inicial de negociación que Alegría ha dado a conocer esta mañana a los sindicatos de la enseñanza y a las Comunidades Autónomas, y que contempla 24 propuestas para la mejora de la profesión docente. «Esta es una negociación muy amplia y larga, que puede prolongarse muchos meses. Conviene recordar que hace 40 años que no se afronta una reforma y modernización de la profesión docente. Ningún Gobierno la había planteado», han señalado fuentes del Ministerio para subrayar la complejidad de esta negociación.

El documento, al que ha tenido acceso este periódico, apuesta por un nuevo modelo de iniciación a la docencia -lo han llamado Proceso de Iniciación a la Docencia (PID)- basado en la práctica y en la formación permanente del profesorado.

En este sentido, Educación propone el establecimiento de una prueba de acceso a los grados en Educación Infantil y Primaria. Dicha prueba debe evaluar la competencia comunicativa y razonamiento crítico y la competencia lógico-matemática, e incluir aspectos referidos a actitudes y competencias de la profesión docente. Además, los egresados deberán poder satisfacer sus expectativas de empleabilidad, «lo que actualmente no sucede», precisa el documento, que aporta datos para la reflexión: de los 29.499 maestros egresados en el curso 2019-20 solo hubo 12.000 plazas vacantes por jubilación.

El documento recoge también que se valore el establecimiento de una prueba similar a la de los grados en educación Infantil y Primaria para el acceso al Máster Universitario en Formación del Profesorado. Y en esta misma línea, para mejorar la formación inicial de los futuros docentes plantea la posibilidad de ampliar la duración del Máster para determinadas especialidades, así como la ampliación del número de créditos ECTS en ámbitos muy específicos de algunas enseñanzas, como las relacionadas con la Formación Profesional.

Futuros docentes

Por otro lado, el documento para el debate plantea promover la oferta de asignaturas de didácticas de las especialidades en los estudios universitarios. «Lo importante en esta etapa es que los futuros docentes adquieran las competencias necesarias para impartir docencia, trabajar interdisciplinarmente, introducir innovación, utilizar metodologías diversas y motivadoras, y gestionar todas las funciones y competencias que los docentes deben cumplir diariamente en un centro», dice el documento, que plantea fomentar la generalización de asignaturas ligadas a la docencia, particularmente, de didácticas de las áreas y materias en titulaciones que habitualmente escogen los estudiantes que deciden seguir la carrera docente.

También señala que la normativa referida a los requisitos para la verificación de los títulos universitarios habilitantes para la docencia debe ser revisada para poder reflejar los cambios que se han ido produciendo en las diferentes enseñanzas y en el sistema educativo. «Es necesaria una reformulación que permita introducir aspectos tan fundamentales como son el currículo competencial, la atención a la diversidad o el desarrollo sostenible», indica el documento dado a conocer a sindicatos y comunidades.

Catherine L’Ecuyer: “Hay que desconfiar de los métodos educativos que venden un aprendizaje fácil y acelerado”

 La experta en educación publica ‘Conversaciones con mi maestra’, un ensayo novelado que analiza las principales corrientes educativas e intenta aclarar dudas a padres, profesores y políticos 

NACHO MENESES MADRID - 23 SEPT 2021 - 09:05 CEST 

¿Cuál es el rol que deben tener los profesores en la educación de sus alumnos? ¿Y qué hay de la tecnología? ¿Cómo influyen las emociones y los sentimientos en el proceso del aprendizaje? Matías, un inquieto estudiante de Educación, y Casilda, una profesora universitaria de 65 años recién jubilada, se embarcan juntos en Conversaciones con mi maestra (Espasa, 2021), un entretenido diálogo entre las ganas de saber y la experiencia vivida que repasa las corrientes pedagógicas que nos han llevado hasta la educación actual, desmonta mitos largamente asumidos y contesta muchas de las preguntas que padres, educadores y políticos seguramente se hacen al lidiar con las sucesivas leyes educativas. Catherine L’Ecuyer, autora también de Educar en el asombro, es investigadora y doctora en Educación y Psicología. 

Pregunta. ¿Qué (o quién) sobra en la educación de hoy en día? Respuesta. Los gurús. Aquellos que usurpan el papel del divulgador científico, buscando la piedra filosofal por el camino más corto y escapando al examen de la ciencia. Los gurús son los que, bajo el mantel de la industria tecnológica, se erigen en vendedores de humo: didáctica populista, homeopatía educativa, neuromitos, tecnomitos... Son creadores de tendencias educativas, como si la educación fuese fruto de unas “modas”. ¡Como las tendencias primaverales de El Corte Inglés! Son sofistas y demagogos, capaces de demonizar la clase magistral a través de una ponencia magistral y de arrancar una ovación al público. 

P. Un profesor que sigue basando su enseñanza en clases magistrales, ¿es hoy un mal docente? 
R. La clase magistral no tiene sentido en la etapa infantil, porque los niños aprenden a través de las experiencias sensoriales y de las relaciones interpersonales, y aún no tienen desarrollada la capacidad de abstracción que les permite interiorizar una explicación larga. Otra forma adecuada en la etapa infantil sería la “demostración”, que por ejemplo se utiliza en el método Montessori. La instrucción directa, adaptada a cada edad, es clave. 

P. ¿Por qué? 
R. Porque el niño no nace sabiendo; el educador es clave. Los métodos de descubrimiento son importantes porque ayudan a interiorizar lo aprendido, pero siempre y cuando el niño tenga una base previa para poder poner en marcha una exploración mínimamente guiada. Incluso en la etapa infantil, el juego ha de ser semiestructurado, a través del diseño del ambiente y del material, para que exista un propósito inteligente en la actividad. De lo contrario, la educación se convertiría en el reino del azar. En el caos no se aprende. 

P. ¿Son hoy los conocimientos tan importantes como siempre, o han cedido terreno frente al “aprender a aprender” y el desarrollo de habilidades blandas como el pensamiento crítico, la creatividad o el trabajo en equipo? 
R. Hay un dilema imaginario y mal planteado entre la educación “nueva” y “tradicional”. Todas esas habilidades son importantes, pero ¿se puede pensar de forma crítica sin criterios y certezas? ¿Se pueden tener criterios y certezas sin conocimientos? ¿Se puede crear de la nada? ¿Se puede compartir conocimientos sobre un tema en un grupo en el que cada miembro no tiene conocimientos previos sobre el mismo? Para investigar sobre una cuestión, se necesita un marco conceptual, una guía de trabajo. Si no, la mente del alumno erra en búsqueda de ese marco y acaba cortando y pegando de Wikipedia. Eso no es educar. 

P. Aprender a aprender, aprender haciendo, el aula invertida... ¿Son todas estas “nuevas tendencias” de la educación realmente nuevas? R. No lo son. La Educación Nueva nace en el siglo XIX, como reacción frente a la educación antigua que asociaba bondad con inmovilidad y maldad con movimiento; y lo hace defendiendo la importancia del movimiento, para que el aprendizaje sea activo. Es importante que el alumno haga suyo lo aprendido, por supuesto, pero el problema de esa propuesta es que no contempla la actividad interna, fruto de la atención sostenida y de la concentración. Tampoco contempla la finalidad y el propósito; cae en una especie de activismo pedagógico que culmina en la idea de que el niño ha de andar todo el día “flipado” para poder aprender. Por eso, es una corriente que le va como un guante a la industria tecnológica. 

P. ¿Por qué? ¿Qué papel han de jugar las nuevas tecnologías en la educación? 
R. Depende de la corriente en la que nos encontramos. De acuerdo con la Educación Nueva, el niño lleva en sí la semilla de su propio aprendizaje, y debe “construirlo” al margen del maestro: Internet es la herramienta perfecta para llevar acabo esa tarea. Por lo tanto, si nos encontramos en la corriente romántica-idealista, la tecnología tiende a tener un papel central. De acuerdo con la corriente conductista, es preciso estimular desde fuera para reforzar o condicionar el aprendizaje. Pero yo me ubico en una tercera opción, la realista-clásica, según la cual la realidad no se construye, sino que se descubre de forma personal y participante, a través de la mediación de un educador que transmite con pasión su materia. En ese caso, la introducción de la tecnología debería atrasarse al máximo, cuando el alumno tiene el contexto que le permite navegar sin perderse en el mar de información que es Internet, y cuando ha desarrollado las virtudes para poder usar esas herramientas con sentido. 

P. Matías se pregunta en el libro si acaso los niños prestan menos atención porque están sobreestimulados, o si necesitamos sobreestimularlos porque no prestan atención. 
R. La mentalidad antigua, conductista, nos lleva a ver al alumno como un ente pasivo, un cubo vacío que el educador debe llenar. Para este educador, el niño solo aprende a base de bombardeo de información y de estímulos porque no cuenta con el deseo de conocer, con el asombro. Ahora bien, cuando sobreestimulamos a un niño con montajes tecnológicos o con estímulos estridentes, le embotamos e interferimos con ese deseo. Aprender es un proceso lento y complejo: desconfíen de todos los métodos que venden un aprendizaje “fácil y acelerado”. 

P. Se habla mucho de fomentar las competencias emocionales en los niños. ¿Qué papel deben jugar las emociones y los sentimientos en el aprendizaje? 
R. Las emociones y la afectividad intervienen en el aprendizaje, puesto que somos seres racionales y sensibles. Pero hay que tener cuidado con la moda actual que consiste en utilizar la emoción en las aulas como un catalizador de la motivación; emocionar para que el niño esté “flipado” todo el día. Plantear la emoción como una palanca de condicionamiento no es educación sino adiestramiento. 

P. ¿Cómo deben abordarse las emociones en la escuela? 
R. La emoción es la sintonía o falta de armonía entre los fines personales y lo que uno ve en la realidad. Si pienso que pegar está mal y veo a alguien pegar, me indigno, o me enojo. Una emoción, en sí, no es buena ni mala, nos proporciona información valiosa sobre nosotros mismos y sobre el entorno para plantear mejor la educación. Por ejemplo, si alguien piensa que pegar está bien y se alegra al ver a un alumno pegar a otro, lo que importa no es “gestionar la emoción”, es atender a la creencia de ese niño acerca de la bondad de la violencia. 

P. ¿Qué le parecen los rankings educativos? 
R. Los rankings tienen el efecto perverso de uniformizar la oferta educativa. Los criterios en base a los que se puntúan los colegios (dotación tecnológica, innovación, comedor propio, instalaciones deportivas...) no son educativo-científicos, sino periodísticos. Como los colegios quieren subir en los rankings para ser rentables, se amoldan a esos criterios y acaban haciendo cosas muy parecidas. Es como si un restaurante vegetariano empezara a cambiar el menú para ofrecer carne, con el fin de aparecer en una clasificación de restaurantes en la que el primer criterio es la oferta cárnica. Al final, los centros se amoldan para sumar puntos y despuntar; acaban perdiendo su identidad propia y entran en una carrera que les hace apuntarse a las ocurrencias en vez de a las evidencias pedagógicas. 

P. ¿Y qué piensas de índices como el famoso Informe PISA? 
R. Se critica a menudo a PISA porque es el fruto de unos exámenes estandarizados. Es cierto que unas pruebas objetivas que no dan feedback a los alumnos no sirve de mucho para el aprendizaje. Pero PISA no aspira a tener un propósito educativo como tal, existe para proporcionar indicadores a los gobiernos para la toma de decisiones políticas que influyen de forma indirecta en la educación. Se trata de una forma de medición imperfecta y limitada, por supuesto, pero sin un mínimo de indicadores es imposible gestionar una organización o un país. 

P. Recientemente, estrenamos una nueva ley educativa, la novena en los últimos 50 años en España. ¿De qué manera impacta esto en la enseñanza práctica, en la instrucción del profesor en el aula? 
R. La política debe estar al servicio de la educación, no la educación al servicio del proyecto político de turno. Los directores de centros me hablan continuamente del desgaste que supone adaptarse a las leyes educativas y se lamentan del caos educativo provocado por la vorágine de la innovación. Queda poco tiempo para dedicarse a lo que de verdad importa: la educación de cada alumno. Quizás por eso hemos llegado a un punto en el que hay mucha “educación” en las aulas y en las leyes educativas, pero hay poca en los alumnos. Menos mal que están los maestros y los padres, al pie del cañón, para dar estabilidad a los alumnos en medio de los golpes de timón que dan nuestros políticos. 

P. Casilda, la protagonista de su libro, se distancia de la idea de que la escuela deba centrarse en preparar al alumno para su futuro profesional. ¿Por qué lo dice? ¿Cuál debe ser la prioridad de la escuela? 
R. La escuela y la universidad no pueden reducirse a agencias de preparación técnica y de colocación para el mundo laboral. No podemos reducir la educación a un adiestramiento en competencias técnicas con el único fin de mejorar los indicadores de empleabilidad. Los colegios y las universidades son templos del saber; en ellos nos formamos como personas, aprendemos de dónde venimos y comprendemos mejor el origen y las leyes del mundo en el que vivimos. Aprendemos a pensar por nosotros mismos, a apreciar la dimensión estética, la belleza… Aprendemos a ser. El verdadero valor del conocimiento no reside solo en su mera utilidad. ¿Por qué y para qué se compusieron grandes obras clásicas y se construyeron tantas catedrales tan majestuosas? Esas obras hablaban en términos de belleza y de grandeza. Hubo épocas en la historia de la humanidad en las que no se contemplaba la vida exclusivamente en términos de productividad y de utilidad. 

P. Casilda habla también de la lectura. ¿Se ha perdido hoy la costumbre de fomentar la lectura desde pequeños? 
R. Hoy se opta por el medio audiovisual en vez de por la lectura. Se da por supuesto que la literatura es algo fastidioso, aburrido. Se asume que los niños no son capaces de aspirar a más, que no cuentan con el deseo de conocer, que no disfrutan con lo que leen. Pero ante un formato audiovisual, la mente del niño está al remolque de los estímulos. Esa postura es una sentencia de muerte para los alumnos culturalmente más necesitados, que pertenecen a familias desfavorecidas en las que hay pocos libros, pocas conversaciones en la mesa, pocas oportunidades… Nivelar por la base no ayuda a alcanzar la igualdad, sino todo lo contrario. Contribuye a engrandecer aún más la brecha cultural, social y económica. 

P. ¿Qué ventajas tiene el que sepan apreciar la literatura? 
R. La lectura ayuda a recuperar el placer de la concentración, que solo es posible en la intimidad, la quietud y la calma. El aprendizaje no ocurre en un ambiente ruidoso, requiere sosiego y silencio. La lectura personal siempre se hace al ritmo del que lee. Leemos a nuestro propio ritmo modulando la velocidad, interiorizamos lo que asimilamos y comprendemos por nosotros mismos. Eso es distinto de la información desbocada y nerviosa que nos bombardea, nos embota y nos convierte en presas irreflexivas. 

P. ¿Qué factores deben de tener en cuenta los padres a la hora de elegir colegios para sus hijos? 
R. La elección de un colegio es una de las decisiones más importantes que una madre, un padre, tomará a lo largo de su vida. A menudo, esa decisión se toma en base a factores que no son educativos: modas, cercanía, marketing educativo, rankings, clase social de los alumnos que atienden, etc. En Conversaciones con mi maestra, explico cuáles son las corrientes educativas que han existido a lo largo de la historia, cómo condicionan los métodos que se usan actualmente en las aulas y por qué el principal factor en la elección de un colegio debe ser la filosofía educativo del centro. La educación nunca es neutra.

domingo, 2 de enero de 2022

Oposiciones al cuerpo de Maestr@s de Asturias

PROGRAMACIÓN Y UNIDAD DIDÁCTICA

7.2.1.2. La segunda prueba de la fase de oposición tendrá por objeto la comprobación de la aptitud pedagógica y el dominio de las técnicas necesarias para el ejercicio docente, y consistirá en la presentación de una programación didáctica y en la preparación y exposición oral de una unidad didáctica. La persona aspirante, previamente a la defensa oral de la programación didáctica, realizará la preparación de la unidad didáctica para lo que dispondrá de una hora, como máximo, pudiendo utilizar el material auxiliar que considere oportuno, sin posibilidad de conexión con el exterior. Finalizado el tiempo de preparación, se iniciará la defensa oral de la programación didáctica y la exposición de la unidad didáctica, para lo cual dispondrá, como máximo de una hora. 

Una vez que haya terminado su actuación, el tribunal podrá plantear al aspirante cuantas preguntas o cuestiones considere necesarias referidas a la programación didáctica o a la unidad didáctica, en relación con el contenido de su intervención. Las dos partes de esta segunda prueba se desarrollarán en un único acto, sin interrupción y en el siguiente orden: 

7.2.1.2.1. Presentación de una programación didáctica.

La programación didáctica hará referencia al currículo vigente para el curso 2015/2016 de un área relacionada con la especialidad por la que se participa, en la que deberán especificarse al menos los objetivos, contenidos, criterios de evaluación y metodología, así como a la atención al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo. Esta programación se corresponderá con un curso escolar de uno de los niveles o etapas educativas en el que el profesorado del cuerpo de maestros tenga atribuida competencia docente. El currículo vigente en el ámbito del Principado de Asturias para la Educación Infantil es el establecido en el Real Decreto 1630/2006, de 29 de diciembre (BOE del 4 de enero de 2007) y en el Decreto 85/2008, de 3 de septiembre, por el que se establece el currículo del segundo ciclo de Educación Infantil (BOPA de 11 de septiembre de 2008). 

Esta programación, en el caso de los aspirantes de educación infantil, deberá referirse al segundo ciclo de educación infantil (de tres a seis años); y podrá ser global o por áreas siempre que tenga un tratamiento globalizado. La programación, que tendrá carácter personal, deberá ser elaborada de forma individual por la persona aspirante e incluir una portada señalando los datos personales así como el cuerpo y especialidad a la que opta. Para dicha exposición el aspirante podrá utilizar la copia idéntica de la programación didáctica por él entregada en el momento señalado en el apartado 6.1. 

7.2.1.2.2. Preparación y exposición de una unidad didáctica

La preparación y exposición oral, ante el tribunal, de una unidad didáctica podrá estar relacionada con la programación presentada por el personal aspirante o elaborada a partir del temario oficial de la especialidad. En el primer caso, el personal aspirante elegirá el contenido de la unidad didáctica de entre tres extraídas al azar por él mismo, de su propia programación. En el segundo caso, el personal aspirante elegirá el contenido de la unidad didáctica de un tema de entre tres extraídos al azar por él mismo, del temario oficial de la especialidad. 

En la elaboración de la citada unidad didáctica deberán concretarse como mínimo los objetivos de aprendizaje que se persiguen con ella, sus contenidos, las actividades de enseñanza y aprendizaje que se van a plantear en el aula, sus procedimientos de evaluación y la atención al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo. 

Para la exposición de la unidad didáctica se podrá utilizar el material auxiliar que se considere oportuno y que deberá ser aportado por la persona aspirante, así como un guión o equivalente que deberá ser entregado al tribunal al término de aquella.